Y cuando parece que los dolores son mínimos...

Tres días de profunda normalidad, los típicos mal estares, sin más. Se agradece tener unos días de poca actividad. Pero la fibromialgía es así, vuelve, y aunque no sea con fuertes dolores tiene otras maneras de hacerte la vida más difícil.
Los trastornos de sueño aparecen de nuevo, da igual que tenga medicación, da igual que sea regular y me acueste siempre sobre la misma hora. La noche se hace muy larga cuando te despiertas tropecientas veces y a los dos días el sueño desaparece y te quedas en vela hasta las tres de la mañana. Acumulas sueño y sobre todo cansancio.
Aparecen los dolores de cabeza y empiezas a no tener hambre, soy capaz de estar todo el día sin comer o comiendo lo mínimo. Más cansancio y la recuperación se hace cuesta arriba.
Ayer estaba en punto muerto, dolores leves varios, dolor de cabeza, la mente embotada, cansancio físico y mental. ¿Como continuar? 
Estando así no es fácil remontar, no puedo afrontar grandes cosas ni proponerme cosas nuevas. Es momento de asumir, no agobiarse e intentar pequeños retos como intentar tener la mente un poco activa. Intento escribir, ya notareis que no me resulta nada fácil. Preparo de comer, algo que no requiera mucha complicación e intentaré comer algo, sin ganas, tendré que obligarme. 
Al final pasé la tarde en cama, a oscuras y en silencio puesto que todo me molestaba.
                          
Hoy me levanté sin dolor de cabeza pero con un mareo continuo que me obliga a estar postrada en el sofá todo el día. Aún así, esta mañana pude hacer algún recado de trabajo y volví a obligarme a comer.
                            
                      
Le ponemos una sonrisa a la tarde y nos dedicamos a esas pequeñas cosas que me dan la sensación de estar aprovechando la vida, a pesar de...

Mar.
   


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