4 de julio de 2015

Vuelvo a levantarme.

Después de una larga temporada sufriendo los síntomas de "mi compañera" parece que empiezo a ver la luz, a sentirme mejor y capaz de volver a levantarme para afrontar de nuevo el día a día con una sonrisa. Y aunque es cierto que sonrisas no me faltaron y que de lo que pude disfruté, también es cierto que  se apoderó de mi esa desesperanza, que me nublé ante lo que no podía o lo que perdía en vez de ser capaz de pensar en mis muchos avances de estos días de atrás. Se apoderó de mi el miedo a perder todo lo andado, a tener que empezar de nuevo, a no ser capaz de repetir mis hazañas. Porque nadie que no haya pasado por ello o algo similar sabe lo que es esto, se puede intuir, se puede imaginar pero por muy fuerte que seas, no puede evitarse esa indefensión que se siente, esa frustración de un día ser capaz y al siguiente no poder serlo. Todo tu entorno se resiente, todos tienen que cambiar sus vidas por ti y eso, para alguien que necesita y quiere hacer todo por si misma, por la necesidad de sentirse útil, de serlo y de repente tener que depender de todos es una "putada muy grande" y perdón por la expresión pero ninguna expresa mejor lo que se siente.


Con tiempo y paciencia todo llega y al igual que vienen malos momentos, también se van para dar paso a los buenos que hay que disfrutar al máximo y sin exigencias para nuestro cuerpo para aprovechar el máximo hasta la próxima. Porque si hay algo seguro en esta maldita enfermedad es que habrá próxima. 


Mar.



1 comentario:

  1. Ese miedo de volver atrás y quedarnos ahí. Pero si salimos una vez, lo volveremos a hacer. De hecho lo hemos hecho, y lo haremos muchas veces. Tenemos que tener eso siempre presente :)

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