14 de julio de 2015

Sin duda ¡Somos valientes! Reconócelo.

Son muchas las frases que existen sobre que es la valentía, que alientan a enfrentarse a la vida con esa actitud pero ninguna cobra sentido mientras te revuelves entre el dolor y los síntomas de esta cruel enfermedad llamada Fibromialgia. Nunca crees que puedas ser valiente, que puedas enfrentar todo lo que te está sucediendo. Pero cuando empieza el final de ese brote que te ha mantenido inactivo durante un largo periodo de tiempo, y ves con más claridad todo por lo que has pasado, es cuando entiendes que has afrontado todo lo que se ha puesto en tu camino, que te has levantado una y otra vez, que continuas con tu vida, que en cuanto puedes pones una sonrisa a tu día a día y olvidas los malos ratos hasta que llegue el siguiente. Ya no esperas con miedo el próximo brote y aprovechas este buen momento que tienes ahora, incluso te excedes en tus limites porque no quieres dejar nada sin hacer ahora que puedes. Y con todo esto ¿Quién va ha poner en duda que somos unos valientes? ¿Quien va ha negar que se necesita mucha fuerza y valentía para superar una y otra vez sin cesar esos malos momentos? ¿Quién sería capaz de levantarse una y otra, y otra, y otra vez de una limitación tan grande si no es con valentía? 
Es hora de que empecemos a creer un poco más en nosotros mismos y nos reconozcamos esa fuerza, esa voluntad, esa valentía que llevamos dentro aunque sea por obligación, pero no dejamos de luchar con nosotros mismos, con nuestra capacidad, con nuestra limitación y enfermedad. Porque si compañeros, porque:

"Es más valiente el que cae y vuelve a levantarse, que el que nunca ha caído"

Porque seguiremos cayendo y levantandonos, seguiremos luchando de una u otra manera y aunque en tiempo de brote todo se quede a oscuras y nada tenga sentido, aunque caigamos en una actitud negativa puesto que no podemos ni pensar a causa del dolor y padecimiento, llega un día en el que aparece algo de luz y a esa luz nos aferramos con garra y fuerza y tiramos de nuestro cuerpo marchito hasta salir a flote, nos levantamos y es entonces cuando debemos regodearnos en que somos valientes, creernos y superar una vez más a nuestra enfermedad para volver a disfrutar de la vida intensamente aunque a sorbos pequeños para que nuestro buen tiempo dure un poquito más y despedirnos de la actitud negativa hasta la siguiente. Con un poco de suerte habremos aprendido a salir del pozo un poquito antes, a ser un poco más guerreros, a ser mucho más valientes que antes.
Pero si olvidar que ya somos unos guerreros, que tenemos mucha fuerza y que sin duda somos unos valientes.



¡Ánimo y a por todas! 

Mar.

1 comentario:

  1. Ni nos damos cuenta de lo fuertes y valientes que somos. Creo que, al menos yo, me doy cuenta cuando os leo, que me siento orgullosa de vosotros. Y digo.. pues yo estoy en el mismo carro que ellos :)

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