14 de diciembre de 2014

Como retar al dolor, pasar un buen fin de semana y no sucumbir en el intento.


El trabajo hoy viernes acabó dejándome un dolor en la zona lumbar de esos de: 

"agárrate y no te menees, porque si lo haces puedo hacerte chillar".

A si que a pesar de ser viernes, toca sofá por el mero hecho de renegar con todas mis ganas de ir a la cama.
¿Como me planteo la tarde?
Lo primero es acomodar el sofá y poner a mano todo lo que crea que voy a necesitar (por no molestar a los de la casa). Empieza la función:
suficientes cojines para acomodar espalda, cabeza, piernas..
La almohadilla eléctrica, mi mantita de ositos, el alargador, enchufes triples, cargadores de iPad y movil.
El iPad, el movil, telefono fijo (por si a caso), mandos de la TV, equipo música y media center, libro de turno, gafas, radio, auriculares, lápiz, boli, cuaderno...
¿Se me olvida algo? creo que no (¡ mentira! siempre se olvida algo)
Me aseguro de tener algo para beber y si a caso de picar...
Total que no hay suficiente espacio para ponerlo todo y siempre toca levantarme a por algo, bueno, aprovecho cuando tengo que levantarme al servicio, que suele ser cada hora y media más o menos. Un detalle del que casi nunca se habla y es muy frecuente, otro síntoma más (en mi caso) de "mi compañera" necesidad imperiosa, propia de las tardes (eso me resulta curioso) de orinar a cada nada ( perdón por la franqueza, se que resulta "ordinario") y me resulta curioso porque también soy capaz de aguantar hasta límites insospechados si estoy fuera de casa.
Todo un poema es poner los suficientes cojines y coger la postura. ¡vuelta "pa ca"! ¡vuelta "pa lla"! y cuando crees que ya tienes la postura correcta te das cuenta de que ni aunque pases el día entero colocando cojines se va ha pasar el dolor, pero como es lo que hay, termino adaptandome lo mejor que puedo e intentar evadirme en mis "pequeñas cosas" 
Hay días como el caso de hoy que entran ganas de dormir y por mucho que lo intento no hay manera pero tampoco me encuentro despejada como para leer o estar en redes, ni siquiera dan ganas de escuchar radio o música por que incluso me molestan. Termino con los ojos cerrados, pensando o inventando historias, soñando despierta.
Por suerte, terminé despejada y pude acabar de contar mis "andanzas" 
A pesar de que el fin de semana se presentaba algo chungo, no tiré la toalla y el sábado tenía planes para cenar con amigos de siempre y nuevos que no tenía el lujo de conocer más que por redes, a si que después de una larga noche en la que conseguí el sueño a eso de las 4 de la mañana, me levanté a eso de las 11 de la mañana ¡inaudito! hacía tiempo que no pasaba y me puse en marcha. 
La noche resultó fantástica y hoy, además de tener mi ego subido por conseguir estar en la cena e incluso bailar un rato (eso si, con moderación pero ¿quien se resiste a un remix de canciones de "Grease"?) he de decir que me recibieron con los brazos abiertos y mucho cariño y comprensión. Desde este rincón quiero darles las gracias y desear que se pueda repetir.
Hoy, domingo a las 19:21 de la tarde puedo terminar de escribir aquello que empezó en viernes y debo decir que mis pequeñas cosas y tener el alma sonriente por la bonita velada me han hecho pasar un domingo tranquilo y feliz. De buena mañana Nacho (mi marido) salió a por chocolate con churros para desayunar, no hice ni de comer (me dieron el capricho de comer pizza) y entre la lectura, música, siesta (si, conseguí dormir) y peli, el domingo ha sido casi perfecto. Y digo casi perfecto porque aún queda ver el partido de mi Lega que empieza a las nueve y necesitamos ganar si o si.



Conclusión:
Nunca se puede tirar la toalla porque algo que no empieza bien, si ponemos de nuestra parte buena voluntad, una sonrisa y mentalidad positiva, tenemos medio camino andado y puede resultar muy gratificante.

Posdata: 
Para todos los que me acompañaron el sábado en una velada fantástica.
A mis tres chicos que me mimaron e hicieron que el domingo fuera feliz y tranquilo.
¡Mil gracias! 

Mar.

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