13 de noviembre de 2014

La cama, "mi compañera" y yo. ¡¡¡El trío "calaveras"!!!

El trio calaveras era un dicho que solía aplicar mi abuela cuando nos juntábamos tres para hacer alguna travesura y resultabamos inseparables. Si no recuerdo mal era un trio mejicano de canciones romanticas el que llevaba aquel nombre. En cualquier caso: la cama, "mi compañera" y yo, trío inseparable en estas últimas semanas. Hay que ser fuerte mentalmente para no acabar desquiciada y que conste que estoy a punto de estarlo. La diferencia de mantenerme cuerda ahora y no desquiciarme o sumirme en un profundo pozo depresivo está en los pequeños detalles, en la fuerza mental que hoy tengo y hace tiempo no sabia tener y sobre todo en mi familia y amigos que a día de hoy han sabido entender mi situación y aunque a veces pierdan la paciencia, cosa que no es nada difícil, me muestran su comprensión y cariño.
Sin duda a quien más tengo que agradecer es a mi marido por hacer el esfuerzo titánico de comprenderme e incluso es el que me manda que pare y descanse, antes cosa impensable. Y a mis dos hijos, siempre pendientes de mi, incluso en público sin vergüenza a mis caídas, tropezones, mareos, siempre actúan con normalidad, preocupación y comprensión.
Fueron mi fuerza para salir del enorme pozo negro en el que me encontraba, son mi fuerza para luchar por seguir adelante y son mi mayor apoyo en estos días malos. Yo les dí como madre la vida pero ellos me dan la vida día tras día.

Mi debilidad aún está en ponerme retos y que por alguna razón no pueda llevarlos a cabo. Me digo a mi misma; "Paciencia en cuanto esto acabe, vuelves a intentarlo" pero desde que instalé esa frase en mi mente parece que algo superior a mi está poniéndome a prueba puesto que salgo de una y entro en otra peor si cabe y mis fuerzas se agotan un poco más y mi paciencia se agota, me debilito. 

              
  
Hoy tengo debilidad, pero solo física, parece que dejé atrás mis abusivos dolores, mis mareos y vértigos, mis interminables jaquecas...

Hoy intento descansar y ponerme las pilas, volver a la carga, coger fuerzas, tomarme las cosas como vengan y afrontar mi día a día con esa maldita resignación. Sin retos mas que acostumbrarme de nuevo a mis limitaciones y afrontar el miedo a tener que volver a frenar en seco, miedo a ponerme algún reto y no poder siquiera intentarlo. 

Son muchas horas desde este verano las que he pasado en silencio, sin poder hacer nada más que postrarme en cama e intentar dormir, con el único aliciente de ver series para distraerme e incluso a veces ni eso. Echo de menos hasta mis pequeñas cosas, esas de las que antes siempre disfrutaba y de las que seguiré disfrutando aunque sea a sorbos muy, muy pequeños. Tengo pendientes muchas cosas por hacer e intentaré retomarlas poco a poco. De momento hoy puedo escribir y contar a los cuatro vientos mis desventuras por el mundo de la fibromialgia. A pocos interesarán, pocos comprenderán pero por desgracia somos muchos los que tenemos este mundo de desventuras y no un mundo paralelo como les parece a muchos. Un mundo paralelo con el que nunca se cruzarán. Mi gente también solía pensar eso, un mundo paralelo que al final se cruzó en su camino y les costó mucho asumir y entender, yo pagé mis consecuencias y las suyas. Solo deseo Que si lees esto y piensas en que es un mundo paralelo al tuyo, primero que me alegra que no se cruce en tu camino y segundo el deseo de que si topas con él sepas comprender y apoyar a la persona que tenga que llevar esa "compañera" indeseable. 

Mar.

Posdata: Os echo a todos mucho de  menos, mis compañeros, conocidos, amigos de redes.

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