29 de junio de 2014

¡Ardoooooooo! Literal. Otro síntoma más de "mi compañera" para añadir.

Una tarde de domingo cualquiera y "mi compañera" decidió hacer de las suyas. Esta vez me pasó con una intensidad que nunca había sentido. Otro síntoma más de la enfermedad de los mil y un síntomas. Siempre noté que a veces mi cuerpo subía de temperatura casi siempre coincidiendo con un dolor de cabeza grande. Se queda en sensación porque la temperatura real no se corresponde con mi sensación. 

Hace años, ante de saber que tenía fibromialgia, tuve una temporada larga la temperatura de 37,5 sin variar, y en consecuencia estuve de médico en médico haciéndome miles de pruebas con resultado negativo a todo. Hoy en día entiendo que era otro síntoma más de mi enfermedad.
Desde entonces no volví a tener esa febrícula ni a tener esa sensación de "arder" hasta hoy y la de hoy supera con creces cualquier sensación que haya tenido anteriormente.
Me levanté con un dolor de cabeza fuerte, nada diferente a otros días. A pesar de tomar los analgésicos de turno nada cambió, aún así seguí con mi día con relativa normalidad. Después de comer empecé a notar mucho calor y la sensación de tener el cuerpo ardiendo. Le pregunté una y otra vez a mi marido si me notaba calor en la frente para ver si tenía fiebre puesto que a pesar del calor me daban escalofríos. Nada, incluso me llegó a decir que estaba fría. Con esa sensación de malestar intenté dormir un poco y fue imposible, con tal dolor de cabeza no fui capaz. Pasé la tarde aguantando, acurrucada en el sofá e intentando entretenerme con alguna cosilla para llevarlo mejor, puesto que no hay nada que pudiera hacer para remediarlo. A las siete de la tarde, sentí una necesidad imperiosa de una ducha de agua fría. ¡Nunca pensé en ducharme con el agua completamente fría! Pero si, empecé con el agua templada y poco a poco la enfrié hasta terminar con el grifo abierto en el tope del agua fría. Y funcionó, salí de la ducha aliviada aunque el dolor de cabeza a vuelto, noto los ojos llorosos al igual que cuando tengo fiebre y la sensación de calor empieza a aparecer. Espero que no vuelva a repetirse, por lo menos a los niveles que alcancé esta tarde.

      
   
Y con un síntoma más con el que contar, sigo viviendo el día a día y siempre que puedo sonriendo. 
En días complicados como el de hoy, el recuerdo de esas pequeñas-grandes batallas ganadas me hacen seguir sonriendo. Mientras pueda, seguiré echándole un pulso.

Mar.

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