27 de marzo de 2014

Un día con fibromialgia y una sonrisa IV: Primer día.

Primera mañana de la nueva rutina y... ¡Conseguido! No se si porque estoy en esas etapas a las que llamamos buenas, el ánimo con el que empecé o porque realmente me resultará sencillo. El caso es que no me costó tanto levantarme, hacer los ejercicios fué sencillo, sentada en la cama, e incluso añadí la torsión de tobillos y muñecas que tambiën me mandó mi fisio. Despuës duchita y milagrosamente me resultö ranovadora. Me dió tiempo hasta de secarme el pelo con el secador, normalmente le dejo secar al aire. Desayuné en casa, zumito de naranja recién exprimido, café y tostada de pan con tomate rallado natural. Estaba tan eufórica que ni siquiera tomé la pastilla extra de la mañana.
Al llegar al trabajo estaba pletórica, hice tareas de dos en dos, controlándolo todo. Fue una mañana muy ajetreada y cada vez que bajaba o subía escaleras contaba las veces, llegue a bajar y subir 28 veces ¡Todo un récord! Además de dar un paseo de medio kilometro. Se que parece algo normal pero para mi ha supuesto mucho, vamos ¡Un subidón!

                             

Pero... ¡Seamos realistas!
Esto no va ha ser así de fácil. Cumplir todos los días con estas tareas me pasará factura. Habrá días que me resulte casi imposible e incluso imposible del todo pero mientras duren estos momentos... ¡Habrá que disfrutarlos! Las horas de comida también las respeté y a esta hora de la tarde aún me siento bien. Un poco cansada y con un ligero dolor de cabeza que se empeorará de aquí a un rato a pesar de tomar una pastillita extra.
Todos los días serán un reto, conseguir el reto en el primer día supone una pequeña victoria. Una victoria que sabe a gloria. Disfrutar del momento y que cada momento, cada instante merezca la pena. La sonrisa de hoy, sincera. Está ya no me la quita nadie.


Mar, rosa azúl.

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