29 de enero de 2014

Por un momento soñé...

Por un momento soñé...

Me vi a mi misma, con esa actitud, liviana, con plena libertad de movimiento, sin dolor...
Sentí como el aire bailaba con mi vestido, rizaba mi pelo y me tocaba, sin dolor...
Alcé mi cara hacia el cielo y mis manos buscaron la blanca tela para acariciarla. Mis ojos alcanzaron el azul del cielo, el turquesa del mar al fondo y el blanco impoluto de casas y vestido, sin dolor...
Los pies descalzos, sintiendo el frío suelo empedrado y que tornaba cálido a medida que de puntillas avanzaba, bailando, sonriendo, eternamente feliz, sin dolor...

                    

Por un momento soñé...

¡De esos momentos debe está hecha la felicidad! Momentos fugaces, sencillos, añorados, vividos con intensidad.

Una bella sonrisa quedó iluminando mi cara, ningún llanto, ninguna queja, solo mi sonrisa, mi pluma y su música. Un instante, solo un instante pero disfrutado al fin y al cabo. Con intensidad, con dolor, pero en segundo plano...

Y de esa esencia está construido mi día a día.


Mar.




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