20 de febrero de 2017

Psicología: De "tema tabú" a "acción-reacción" o aprender a expresar sentimientos.


Dicen que se aprende mucho de la experiencia, de lo que se siente y se vive en primera persona. Basándome en ello puedo decir que tengo una enorme experiencia en Fibromialgia, lo que te hace sentir y como se vive. Son ya unos 34 años con ella, si, si, has leído bien 34 años.

He pasado por muchas fases y en cada una de ellas he sentido de diferente modo. Al principio era no saber lo que pasaba por mi cuerpo, ni yo ni nadie, a si que cuando te quejabas de algo te ponían "la etiqueta" o decían que era todo de tu mente. "De tu mente" paso a ser una necesidad, más por parte del entorno que por mí  (yo pensaba que solo era físico). Mi primer paso fue que me derivaran a la asistenta social, me trató con respeto, me puso retos pequeños que funcionaban hasta que volvían los brotes. La ignorancia de los brotes, la Fibromialgia y los desajustes emocionales que venían del no saber por mi parte ni por la de la asistenta social hicieron que decidiera que necesitaba ir al psicólogo (y no andaba desencaminada pero eso lo sé ahora) y aquello me sonaba a insulto porque "Yo no me lo inventaba". 

 

Sabía que era físico, que mi dolor era real a pesar de las múltiples pruebas que daban como resultado un 10 en salud. Después de múltiples sesiones con un psicólogo que pensaba que perdía el tiempo conmigo porque no hablaba más que de mi dolor. Un psicólogo que no me animaba en absoluto (no se preocupaba ni de mi estado de ánimo el día de la cita, ni a que hablara de mis sentimientos) que solo escribía y al día siguiente leía y me decía: "íbamos por... sigue contándome" Ese llamado psicólogo, me mando a un psiquiatra y aquello ya fue el colmo "ahora no solo me lo invento, sino que también estoy mal de la cabeza".  Como imaginaréis, después de aquello y otras cuantas consultas más, me cansé y dejé de ir. Aquello solo me sirvió para que cada vez que aparecía psico-, psiqui-, me pusiera a la defensiva y lo rechazase cual vampiro a una cruz.

Con el tiempo, la experiencia y mi propio aprendizaje entendí que ya no era como antaño, y que parte del proceso de aprender a convivir con "mi compañera" estaba en educar y comprender el mundo de las emociones. Saber expresar mis emociones y no guardarlas en una mochila que llevo constantemente encima y que cada vez pesa más y más. Que parte de mi dolor proviene de esas emociones que no sé gestionar. Y de ese modo llegó una oportunidad de oro para mí.

Mediante un estudio que se realizaba en una universidad y al cual me presenté voluntaria, aprendí en la primera fase que quizás algunas de las cosas que me pasan formaban parte de las emociones y no es que yo inventase los síntomas pero sí que de algún modo hay síntomas relacionados con una vivencia mía que podían hacer creer a mi cerebro que había realmente un problema.

Os pongo un ejemplo:

Mientras hablaba con la Psicóloga Sheila Blanco Rico, comente que tenía "alergia" al bañarme en el mar y curiosamente solo al mar. Que me habían hecho pruebas alérgicas de todo tipo y ninguna demostró mi alergia: ni la sal, ni el agua, ni su combinación. Todo quedó en la teoría de que podría ser al cambio brusco de temperatura pero ¿en la piscina no hay cambios bruscos de temperatura? En fin que a si quedó. Cuando empezamos a hablar sobre mi infancia, salió el relato de lo poco o nada que me gustaba ir a la playa porque siempre iba en familia pero nunca iban mis padres, hermanos (me crié con mi abuela) y eso me hacía sentir fuera de lugar. A si que iba obligada y protestaba pero nunca dije porque no me gustaba ir.

La psicóloga me comentó que ahí podría haber una relación y que más adelante abordaríamos.

De esto ya han pasado unos cuantos meses y me he dado cuenta que puede haber alguna coincidencia parecida más. Es decir, mi experiencia me está demostrando el papel tan importante que pueden jugar los sentimientos con los síntomas, que no con la Fibromialgia en sí. 

Mientras esperaba que empezase la segunda fase del estudio, que consistiría en terapia individualizada, en un taller de como gestionar las emociones he aprendido que en todas las vivencias hay que saber expresar las emociones que sientes.

  • La teoría de los vasos comunicantes: 

Toda emoción tiene tres sistemas de respuesta:

Cognitivos: Los pensamientos que generan emociones o cómo se entiende la situación que genera esa emoción. (Pensamiento y emoción)


Sistema fisiológico: Todo lo que siento en mi cuerpo: pulso acelerado, las ganas de llorar, etc... (reacción ante la situación)


Sistema motor: la acción, saltar, llorar...(acción ante la situación y expresar los sentimientos)


Imagina esos tres sistemas como vasos comunicantes. Es decir, los tres tienen el mismo nivel de líquido y se comunican entre sí.

Ahora piensa cómo actúas: En un entorno piensas en lo que sucede y sientes una emoción.(pensamiento y emoción)

Te entran ganas de llorar, o de reír, o de decir lo que piensas. (Reacción ante la situación-->Conducta)

Pero no lloras, ni ríes, ni dices lo que piensas. (Acción ante la situación y expresar sentimientos)



 Añades líquido al tercer vaso, con lo cual, el nivel de los tres vasos se desnivela. Su tendencia es siempre a tener el mismo nivel en todos los vasos y si te empeñas en no hacer alguna de las funciones, te reprimes, estás añadiendo liquido a un vaso y como la tendencia de los vasos comunicantes es igualar, llegará un momento en que se desborden. Y tus pensamientos o emociones, reacciones y acciones, finalmente estarán fuera de control.


Por ello hay que saber cómo controlar las emociones y cómo reaccionar ante ellas para que podamos expresar adecuadamente y no se desborden nuestros vasos.


Imagina (seguro que no te hace falta mucho) que reprimimos durante mucho tiempo una respuesta emocional a ciertas situaciones, nuestro cerebro que es muy sabio aprende a que esa represión es una alarma y así cuando el cerebro lo aprendió, ante la misma situación te manda una alarma. La alarma (dolor, picor etc..) es real pero tú mente lo ha manifestado y se lo envía a tu cuerpo porque así ha sido condicionado. Si volvemos a aprender que esa situación hay que expresarla bien con los sentimientos adecuados y no reprimirlos, probablemente le estemos ahorrando a nuestro cuerpo mucho sufrimiento y nosotros tendremos una mejor calidad de vida. 


Todo esto y más es lo que quiero poner en práctica a lo largo de este año y el tiempo que sea necesario y os contaré mis avances y mis retrocesos (que también los habrá) y si nos sirve de ayuda, ejemplo y/o experiencia, bienvenido sea.


AGRADECIMIENTO:

A Sheila Blanco Rico, por revisar el post. Por estar siempre pendiente de todo y de todos. Gracias por ser responsable de una parte importante de mi buena calidad de vida.

Mar.

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