8 de enero de 2017

Primero nosotros y después nosotros.

Cuantas veces a lo largo de nuestra vida hemos deseado no sentir ningún dolor, ni tener otros síntomas incapacitantes, poder ser y sentirnos como una "persona normal", sin ninguna limitación por los dolores o múltiples padecimientos.

Al comenzar con las nuevas alternativas, a cuidarme: 

Terapia, ejercicio, alimentación, volver al trabajo, buscar hobbies que me ayuden a disfrutar...

Puedo decir que he conseguido una mejor calidad de vida, no si esfuerzo y aún me queda mucho por recorrer.

Mi cuerpo cambió para bien en muchos sentidos:

Ya no me siento aislada, mis depresiones solo son cosa de unos momentos a lo sumo unos días.

Mi rigidez matutina apenas existe, solo muy puntualmente. Pero esto no ha acabado (ni acabara del todo) sigo teniendo dolor en todo el cuerpo, quizás de menor intensidad, si me excedo en trabajo mi cuerpo se resiente más de lo habitual y si tengo estrés o preocupaciones por pequeñas que sean también lo pago caro. A pesar de hacer una vida mas cómoda y normal que hace años no tenía, aparecen síntomas asociados como cansancio, sin hace ejercicio ni tareas, picores sin tener la piel irritada, dolores de cabeza frecuentes y sobre todo insomnio.

Ese es mi caballo de batalla últimamente y aunque hago todo lo posible por llevar una rutina,  relajarme y todo lo que se me ocurre, hay temporadas que es todo un suplicio, sin ir más lejos: este mismo e insufrible verano. No me queda otro remedio que parar en seco y poco a poco recuperar.

Como nos recomiendan, nada mejor que observarnos para ver porque motivo aparecen nuestros síntomas y creo que cada vez voy entendiendo que aparte de querer abarcar mucho, mis hormonas que cambian con la premenopausia tienen mucho que ver, no tengo un periodo regular. Hay meses que no tengo el periodo, otros me viene dos veces como está pasando desde hace tres meses y contra eso no hay gran cosa que pueda hacer, más que pasar los malos ratos y esperar que no sean muy largos. Siento impotencia y me siento frustrada de no poder sacar adelante las cosas que tengo que hacer pero si me lo tomo muy a pecho tardo más en recuperarme, a si que no queda otra que esperar a que pase y aprovechar los momentos buenos. Me da coraje dejar a la gente tirada si he quedado con ellos en hacer algo, o simplemente no poder preocuparme por ellos, no poder ayudar, perder de trabajar, perder clases de entrenamiento, de terapia. Pero es lo que hay, mejor tomarlo con filosofía y por suerte la gente de mi entorno cada día me comprende un poco mejor, eso me ayuda a superarlo mejor y más rápido.

Este es mi día a día, y el de muchos de vosotros, nuestro sino, razón  de ser como somos y con ello debemos luchar y seguir  adelante, esperando que el próximo traspiés sea más corto que el anterior.



Por ello una actitud positiva  y el cuidarnos es tan importante para todos: "primero nosotros y después nosotros, y cuando estemos bien, dedicar tiempo a los demás"

No es egoísmo, ni orgullo, es supervivencia  y tener una vida lo más digna posible.

 

 

Mar.

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