3 de septiembre de 2016

Inconscientemente viva

Al filo de la inconsciencia a causa del soporífero calor, obligué a mi mente a evadirse de la realidad. Haciendo que permaneciera somnolienta  en un constante cansancio y vacío. Solo la fuerza mental suficiente para cumplir unas horas al día con unas cuantas tareas y el resto: horas de letargo, sin otra capacidad más que de reposo absoluto y sin ningún cargo de conciencia a cuestas pues eso supondría un mayor desgaste y escasez de fuerzas para afrontar el día siguiente.
Y así sucesivamente, pasando el tiempo y quebrando parte del alma, con alguna sonrisa y sin cesar en el pensamiento de que el verano pasa y con él su mala baba, su afán de quebrarme por dentro puesto que por fuera ya permanecía quebrada.
No he sido dueña de mi cuerpo, ni pude poner parches al desgarro, afronté como vino el día, la hora, el minuto y segundo a segundo me entregué al desmayo, al cansancio, sin dejar de lado las pequeñas cosas, las que me hacen ser como soy, me aferran alma y mente a la sonrisa casi permanente y necesaria para seguir caminando.
Y ¿Que más da si solo pude ver series en mis días de vacaciones?¿Acaso no es todo experiencia?¿Acaso no se aprende de todo minuto de la vida? 
Si la mente y el cuerpo no responden a la actividad, la lectura, la escritura y la palabra, siempre queda el entretenimiento más pausado, aquel que no necesita esfuerzo: las series, no todas, aquellas que solo hay que ver, disfrutar y no pensar. Aquellas que me hacían evadirme de mi pesar y me invitaban a soñar con vidas distintas.
Y los días pasaron, cumplí en las mañanas, me desvanecí al medio día y el resto de la tarde-noche, hasta que el sueño llegaba, viví a través de los personajes de aquellas series, que aunque vanas, me permiten tener un halo de vida. 
Aún no acabó, poco a poco retomo mis hábitos, volverán mis sonrisas, mi fuerza para ayudar y participar de todo. Sigo aquí, que no es poco, empiezo a despertar de un letargo sin pausa y no tengo prisa. Aprendí que tener paciencia y asumir estos momentos, son parte imprescindible de mi recuperación. No hay nada mejor que seguir aprendiendo día a día. Empieza la inevitable y a veces tan necesaria rutina, comienzan los pequeños momentos que me hacen pelear por mí de nuevo. Y la vida continua aunque lleve dificultades, agobios y tristezas. Se siguen buscando sonrisas, buenos momentos y se extrae la esencia de cada uno de ellos para disfrutar de las pequeñas cosas y seguir caminando.
Y así, deseando que cambie el tiempo, que con él llegue una mejoría, sigo empeñada en seguir con mi vida y no cesar en el empeño de conseguir, aunque sea de cero nuevamente, pasear por la vida apreciando las pequeñas cosas que merecen la pena. 



Mar.


1 comentario:

  1. Hay que adaptarse a lo que hay y si las vacaciones son series, pues no es mal plan. Yo hay veces que echo toda la tarde para ver un capítulo porque tengo que ir parando y hacer descansos o retrasando porque no me entero. Así que actividad es ;)

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