17 de agosto de 2015

Controlando ataque de ansiedad.

Una nueva lección aprendida, no estoy exenta de que en cualquier momento de estrés me vuelva a dar un ataque de ansiedad.
Estos últimos días es un no parar en el trabajo y se junto con mis mareos de buena mañana que me hacen retrasarme en la hora de llegada al trabajo. Hoy tenía que hacer algo que hacia mucho tiempo no había hecho y tenía que llegar pronto al trabajo. Eso me creo ciertas inseguridades y al ver que llegaba la hora y seguía mareada empecé a ponerme nerviosa, tanto que noté un principio de ansiedad al ver que no llegaba.
Si algo he aprendido es que si continuo en esa vorágine de nervios, acabaré con un ataque de ansiedad que puede llegar al desvanecimiento. A si que con las mismas, sabía que necesitaba parar. Llamé para decir que me retrasaba, me senté e intenté controlar la respiración. Una vez que ya había comenzado la ansiedad es mucho más complicado a si que sabía que necesitaba ocupar mi mente en otra cosa. No es posible una concentración adecuada para hacer algo que ocupe mi atención y me puse un juego, salió en la pantalla un reloj que me decía que aún me quedaba un tiempo para poder volver a jugar y ese reloj que es una cuenta atrás me salvó del ataque.
Observe el ritmo de los segundos, de esa cuenta atrás y opté por cerrar los ojos e intentar llevar el ritmo de esos segundos. Al principio siempre me adelantaba al tiempo, es decir contaba mentalmente los segundos más rápido lo que me hacía ver que estaba acelerada. Volvía de nuevo a cerrar ojos y contar mentalmente, intentando ir más despacio y así poco a poco mi respiración se fue normalizando. Al cabo de un rato estaba más tranquila pero para evitar más complicaciones me tumbé y me puse música con los cascos para que ninguna otra cosa me distrajera. En media hora volví a la normalidad y pude salir de casa.


Comparto con vosotros mi experiencia para que podáis utilizar estas técnicas en caso de ansiedad y que os ayuden al igual que me han ayudado a mi hoy. Siempre estamos aprendiendo, siempre luchando y si compartimos nuestros aprendizajes y los ponemos en practica entre todos haremos nuestros malos días un poco más fáciles de llevar.
El aprendizaje se encuentra en cualquier lugar, llega inesperadamente, solo hay que estar atentos y practicar nuevas formas de controlar nuestro entorno, cuerpo y mente. No os dejéis vencer por los nervios y probad que os puede ayudar a conseguir la tranquilidad pero recordar que bajar las pulsaciones y una respiración más lenta es fundamental. 

Mar.

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