11 de abril de 2015

Rigidez matutina.

Hoy os contaré uno de los síntomas que padecemos con fibromialgia. 

El primero de todos al empezar la mañana:
-  la rigidez muscular:  Normalmente el dormir no suele ser reparador, ya entraremos en detalle, por esa razón y por alguna otra que no llegamos a entender, nuestro cuerpo al levantarse está rígido. Eso significa que nuestro movimiento es casi nulo y doloroso, debemos pasar tiempo hasta que esa rigidez se va, pero el dolor persistirá aunque no siempre con la misma intensidad sino más baja.
Ejemplo: imaginad que mientras estáis tumbados y con todas las articulaciones rectas, os entablillan todas esas articulaciones. Rodillas, codos, manos, cuello, cintura, tobillos. Es decir que con tablas impidiendo que dobléis la articulación, levantarse de la cama ya es todo un reto. Se pueden doblar las articulaciones pero cuesta y duele. El dolor es, o por lo menos el mío (pensad que hay diferentes niveles en fibromialgia, algunos menores y otros mayores) como cuando acabas de hacerte un esguince de tobillo y mueves el pie, ese instante doloroso que te hace rapidamente rectificar. O cuando tienes una lesión de codo de golfista o tenista, o cuando se tuerce una muñeca. En los músculos de piernas (la zona que recubre el fémur) siento como pesadez, además del dolor (como si tuviera en esa zona un golpe amoratado)  parece que no voy a ser capaz de levantarla. Poco a poco y aguantando el dolor te incorporas. Debemos hacer algún estiramiento, movimiento sobre todo, en mi caso, de cuello y articulaciones hasta ir calentando músculos. Si una vez que se calientan los músculos se acabaran los problemas ¡sería genial! Pero no lo es, esto no ha hecho más que empezar. 


En la próxima entrada, hablaré sobre los problemas de sueño y lo que implica en la mañana para mi cuerpo y mente.

Mar.

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