20 de marzo de 2015

Nuevos y viejos acontecimientos.

Hace ya 10 días que no escribo, tampoco creo que lo echéis en falta puesto que siempre escribo lo mismo. Es tal mi rutina que no encuentro que contar más que: "Ahora estoy bien" "ahora estoy mal" siempre el mismo camino con diferentes o similares piedras.
En estos 10 días hay nuevos acontecimientos que como siempre pasaron factura y me encuentro en mi 3ª jornada sin salir de casa, bueno miento, ayer pensé que estaba mejor y me fui a la compra. Cargué el carro hasta arriba y hubo un momento que no podía casi ni empujar el carro. No porque estuviera lleno, si no porque mi zona lumbar dolía ¡Y como dolía! Esta situación me puso en la tesitura de tener que pedir ayuda o aguantar como buenamente pudiera. Mi razón me decía que tenía que pedir ayuda pero mi marido no estaba en casa y el coche lo tenía yo, a si que no podía pedir ayuda a los míos y ¿Que hago? ¿Pido ayuda a los trabajadores del súper que conozco? Estaba hasta arriba de gente y mi, más que orgullo mi amor propio me decía que tenía que aguantar, no podía montar un circo allí, con tanta gente. Como pude llegué hasta el coche, guardé de mala manera todo lo que llevaba y llamé a mis hijos para que bajaran al garaje a por la compra. 
Nunca me ha gustado la palabra odio pero es la única que define estas situaciones. Odio encontrarme así, verme en la, para mi, humillante situación. Sé que muchos pensareis "¡Que boba, si no pasa nada!" pero cuando os habéis desmayado, caído y visto a la gente reaccionar con susto, con preocupación y correr hacia tí, lo último que pretendes es ver otra vez esa situación. Ya es bastante que se preocupen y ocupen los tuyos de ti como para meter a más gente en el saco.
Estos tres días de parón son causa de un día extraordinario en mi lucha activa por mis derechos y los de todos los enfermos de fibromialgia, fatiga crónica y Encefalomielitis mialgica. Estuvimos recogiendo firmas en Butarque, el día del partido contra el Sporting de Gijón. Un día muy enriquecedor pero muy cansado y con la complicación de la bursitis en mi cadera. Después de aguantar el día me sentí muy orgullosa de haber podido, de haber recogido tantas firmas y de haber conseguido varias citas para recoger firmas en otros sitios. Pero el tute del día y el acercamiento de "mi prima la roja" (como solíamos llamar al periodo hace años) el cuerpo dijo basta el miércoles, no pudiendo ir a trabajar y gracias que el jueves es fiesta y puedo juntar el puente a mi descanso y no faltar más a trabajar.
Lo que agradezco enormemente y también es mérito mío, es conseguir mantener el humor, mi estado de ánimo positivo y conseguir no enredarme como me pasaba antes, en la angustia y posterior ataque de pánico por no tener las tareas hechas y por no poder cumplir con mis compromisos.
Ah!! Y terminé mi dibujo, aquel que me levantó el ánimo en un día ploff!! 



Mar.

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