25 de enero de 2015

Una pequeña sonrisa diaria. ¿Aceptáis el reto?

No os voy a contar nada que no sepaís ya de sobra. Nuestro dolor marca nuestras vidas y eso conlleva nuestros cambios de humor, nuestra baja autoestima y en consecuencia nuestras depresiones. Yo llevo luchando con esta enfermedad desde los 14 años y unos 7 años más o menos que sé el nombre de dicha enfermedad, ahora tengo 46. Durante los años que no sabía qué me pasaba, fui poco a poco sumiéndome en una depresión que llegó a anularme por completo. Pasé por etapas que resumiría en:
Reveldía y pasotismo en mi juventud. Evadirme de mi familia (supongo que porque conocian lo que yo creia mis debilidades)
Sensible a todo, todo me afectaba y me hacia llorar.
Indiferencia por todo y todos.
Insensibilidad extrema, nada ni nadie me afectaba, solo existía mi dolor.
¿Por qué os cuento esto?
Quiero que entendaís un poco la evolución que tuve y que quizás vosotras también paseis o esteis pasando por ello. Saber que si no tenemos el apoyo de alguien y aún asi, solo depende de nosotros mismos salir de ese pozo. Por mi experiencia personal os diré que a mi me hizo falta mucho tiempo, tiempo que me gustaría poder ayudar a que, si estáis en ese punto de depresión, os ahorréis o por lo menos intentarlo.
Después de muchas sesiones en el psicologo y después psiquiatra, recuerdo que llegaban las vacaciones y el psiquiatra no me daba pautas, solo me recordaba donde lo dejamos la sesión anterior y poco más. Aquel día me dijo que después de las vacaciones volviera una o dos sesiones más y me daba el alta. Salí pensando ¿Y ya está? ¿Eso va a ser todo? Mi sensación de no haberme servido para nada hizo que algo en mí saltara, como un interruptor que me hizo cambiar en mi manera de ver las cosas y saber que solo dependía de mi. Nunca volví a esas sesiones y empecé a leer todo lo que podía sobre mis sintomas hasta que un día di con el nombre y con aquella información empecé a entender que no era invención mia y que realmente estaba enferma. Una vez asumido esto aún sin comprensión ni apoyo de nadie, seguí con mi vida, menos deprimida pero sin recuperarme del todo. Tuve que pasar por la perdida dolorosa de mi padre y tío por un cáncer y la noticia de que mi hermana también lo padecía. Esta perdida y la llamada de mi hermana para preguntarme llorando y desesperanzada como se lo decía a sus hijos fue lo que me hizo fuerte. Luchar por ella y tener conciencia de que esta vida es corta. En realidad, aunque el primer paso lo dí yo, mi hermana hizo que recordara quien era y que cosas me hacían disfrutar. Me dijo que quería que le escribiera un diario de mis sentimientos, de lo que le acontecía día a día por si no lo superaba, quería que sus hijos tuvieran algo para leer y entender el día de mañana. Ahí empezó todo, mi recuperación, mi autoestima. Escribiendo todo lo que sentía, empecé a recuperar aquel yo de antaño. Gracias a la recuperación de mi hermana y su entereza frente a su situación aprendí a luchar y a entender que frente a una mala situación, con una actitud positiva tienes más de medio camino recorrido. Para entonces ya había cumplido los 43 años. Por eso hoy quiero ofreceros mi experiencia de vida y ayudaron de algún modo a volver a sonreír. No quiero que perdáis más tiempo, no tanto como perdí yo. Os propongo dar pasos pequeños pero a diario. Observar como cuando acudimos a grupos de apoyo o nos distraemos con algo que nos gusta, sin darnos cuenta nos olvidamos por un instante de nuestra pena y sonreímos. Aprender que nos tenemos los unos a otros para apoyarnos y consolarnos pero también a compartir alegrías. Si alguien ríe, aunque sea virtualmente (por facebook o redes) enseguida nos contagiamos de esa sonrisa.
El reto de poner una fotografía en un maravilloso grupo de amigas y compañeras de enfermedad, me dio esta idea y voy a proponer esto, que no un reto para ya, si no a largo plazo. Os propongo observar los momentos, instantes del día que por una razón u otra os hacen sonreír y que los anotéis, tened conciencia de que momentos del día podéis disfrutar aunque sean pequeños. Podéis hacer una lista diaria de los detalles que os hacen bien y si os apetece compartirla, podremos aprender unas de otras. Yo los llamo "Detalles para vivir sonriendo" 
Un rato de lectura, escuchar música, respirar aire o sentir el sol en la cara, la risa de un hijo, cualquier cosa, palabra o gesto que aunque pequeña, nos haga sonreír.
¿Que os parece?
No quiero que lo forcéis, solo si os apetece. Prometo no enfadarme si me mandáis al carajo ;-) 


Mar.




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