30 de enero de 2015

Cuando la ducha se convierte en una pesadilla.

Un acto tan simple como es ducharse a diario, hay temporadas, cuando "mi compañera" se ceba en mi, que son un autentico suplicio.
Una tarea que debería ser diaria a veces se convierte en semanal, cuando moverme es casi imposible. Pero llega un momento en que se hace necesaria e imprescindible, no se puede retrasar más y sé que me va a resultar tarea ardua pero haciendo de tripas corazón me pongo a ello.
Sé que debería pedir ayuda, de hecho siempre me la ofrecen, pero me niego a que me tengan que lavar, me hace sentir doblemente inútil (sentimiento que a veces no se puede evitar).
Total, que allá voy, me levanto del sofá en dirección al cuarto de baño, no puedo ponerme recta y comienzo a dar pasos, cojeando, agachada ¡Todo un cuadro, vamos! Y mis hijos empiezan a meterse conmigo (quitándole hierro al asunto). Me dicen que parezco "chiquito de la calzada", para quien no conozca, es un cómico que se caracteriza por unos andares raros mientras cuenta chistes. Hacen similitudes y juegan entre ellos a ver quien me saca un parecido más estrambótico mientras ríen a carcajada limpia y yo mientras camino al baño comienzo a reír también ¡Nada más sano que reírse de uno mismo! El caso es que con las tonterías mis hijos han conseguido el propósito, que ría y no vea mi tarea como un coco y además me deje amedrentar por él. 
Entre risas, caminan detrás de mi (por si me caigo) y me van preguntando, ¿mama te ayudamos? Mi respuesta es siempre no y entonces siguen bromeando (aunque en el fondo les alivia ;) ) ¡Menos mal porque vaya trago tener que verte en pelotas! Y yo pienso mientras rio ¿O lo digo en alto? Serán... (palabrota, dícese del macho de la cabra en plural, que suena muy mal si se dice en alto)
El caso es que algo que va ha resultar una dura tarea, gracias a mis hijos, empieza siendo un momento familiar de lo más divertido (aunque sea a mi costa).
Nadie puede quitarnos el dolor, las tareas más complicadas, pero con una sonrisa, la complicidad de la familia y buen humor nos hacen más llevaderos esos momentos.


Si hay algo que valoro en la gente que me rodea es que sepan que a pesar de necesitar ayuda en alguna ocasión, hacerlas por mi misma es muy importante y que me acompañen mientras las hago me hace sentir muy bien. Primero hay que enseñarles, por si solos no lo harán, tener mucha paciencia hasta que sale de ellos, pero el resultado cuando lo conseguimos es genial!!!

A si que ya sabéis!!!!
Convertir una ardua tarea en algo más llevadero de la mano de los tuyos... nuestro objetivo.

Mar.

2 comentarios:

  1. Mi post del lunes se llama "Cansancio es sentarte al salir de la ducha". Como dices, algo que debería ser diario lo prolongamos todo lo que podemos y llega un momento que dices es que ya no se puede dejar más.
    Yo he tenido que pasar por el trago de que mi madre me duche varias veces. Y es más la sensación de inutilidad que la de vergüenza. Pero siempre luchando por hacer las cosas por una misma.
    Es genial poder llegar a reirse de la situación de uno mismo porque se lleva mejor :)

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  2. Gracias tesoro!!! Es cierto, creo que la mejor medicina es saber reírse de nosotras mismas y nuestras situaciones, quitarle hierro porque el hierro pesa mucho y no es fácil librarse de él ;-) leeré tu post con mucho gusto.

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