23 de noviembre de 2014

Sueño verdadero

Es fácil tirar piedras a un tejado resquebrajado para acabar con él y comenzar uno nuevo. Es sencillo tirar la piedra y esconder la mano. Cuando el viento chilla entre los arboles, cuando la tormenta está cayendo y los truenos repican estridentes en los oídos...
Es fácil dejar lo que tienes, olvidarte de ello y emprender un nuevo sueño.
Por eso yo no quiero olvidar los viejos sueños, son sueños verdaderos.
Cumplimos juntos un sueño, hoy verdadero, entonces casi inalcanzable.
No quiero construir uno nuevo porque aún disfruto el que fue, sigue siendo y estando en el mismo sitio. Aquel equipo que me hizo vibrar, sentir, soñar y que ahora en los momentos difíciles puedo sostener. Con aliento, energía, acariciando el sueño que empezó y hoy podemos tocar con los dedos.
Nuestro sueño es un sueño verdadero, de aquellos que con confianza y esfuerzo se lograron. Ahora es tiempo para mi esfuerzo, seguir a vuestro lado y más que creer, saber que juntos somos capaces de lograr un nuevo sueño después de sentir y paladear todas las semanas el que empezamos.
No fue fácil lograrlo, no será fácil mantenerlo pero será más fácil si no soltamos las manos, si no cejamos en el empeño, si unidos disfrutamos del sueño verdadero.
A veces pienso que mi esfuerzo es en vano, que tanto luchar con mi enfermedad no tiene sentido, pero cuando me esfuerzo y voy al campo a ver a este equipo darlo todo, eso, me da la vida. Mi esfuerzo va unido al vuestro yo os aliento, vosotros me hacéis vivir un sueño hace tiempo inalcanzable.


               ¡Gracias!

Mar.

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