13 de octubre de 2014

Por nosotros.

Quejica, puesto que: 
"Solo sabes quejarte y tus quejas no me valen" 
"Pues mis quejas se justifican, las tuyas no son comparables."

Vago, puesto que:
 "Siempre estas parado, nunca haces nada" 
"Pues yo siempre estoy en movimiento, lo tuyo es pereza, yo nunca pierdo el tiempo." 

Aprende, puesto que: 
"No eres capaz de atender,  no pones interés en las cosas" 
"Pues yo atento a todo, nunca me olvido de nada"

Y así...
te vuelves invisible pues aun sin hacer nada, ni quejarte, por más que supliques o expliques lo que te pasa o  como te sientes, al oído o a gritos, te vuelves como un fantasma del que nadie sabe, al que nadie ve, solo presienten, como una sombra a la que temen y es por eso...

 ¡Temen! 

Lo que no conocen, lo que no entienden y te detienen.
No dejan que entres en su espacio sereno, su espacio secreto: 
"su corazón". 
Esperan un cambio, que la sombra se vuelva blanca, que desaparezca aquello que su miedo alcanza.
solo el tiempo, enfrentarse al miedo es lo único que podrá cambiar a ese corazón temeroso. 
Mientras nosotros, esperamos fuera a que se abra ese corazón.

Existe un cambio en nosotros, para nosotros y por nosotros:

Quejicas porque nos quejamos en alto, con convicción, de aquello que necesitamos, nuestros derechos.

Vagos porque el sufrimiento nos hace fuertes y quizás  cuando sea posible entrar en ese espacio que nos ofrezcas ya no tengamos ganas, nos cansamos y entonces si, seremos vagos.

Aprendimos a parar a tiempo, cuidar de nosotros mismos, a darnos la mano, acompañarnos.

           

Mar.

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