13 de abril de 2014

Un día con fibromialgia y una sonrisa I X : De buena mañana.

Vaya por delante que esta semana fue difícil de llevar, la dieta casi imposible en cuanto a horarios y los estiramientos los fallé tres días. Debería ampliar a la siguiente fase pero como esta semana no fue bien, de momento repito otra semana. A pesar de describiros como es mi día a día quiero que sepáis para que entendáis lo difícil que es, pero que una vez forma parte de tu vida todo esto se lleva incluso con una sonrisa.
Otro sintoma del que escribiré más adelante, es el transtorno del sueño, para mi, la más complicada y cuando se consigue el despertar es peor. Si has leído bien, peor que no dormir es no descansar en ese sueño. 
¿Os ha pasado alguna vez que...?:
Despiertas y notas el cuerpo entumecido, rígido y dolorido. Es como si te hubieras quedado dormido en un suelo duro toda la noche, con frío y además te hubieran apaleado todo el cuerpo.
¿Exagerada? ¡Ojalá!
¿Como es levantarse por la mañana en un día normal?
Suena el despertador y siento que no he dormido en toda la noche, es como si sonara cinco minutos después de haberme acostado. Eso en el mejor de los casos, en el peor es como os he contado antes y me siento apaleada, como si hubieran estado toda la noche dándome estacazos en un cuerpo amoratado ( lleno de cardenales o moratones ) Me centro en un día normal. Después de apagar el despertador mi mente se centra solo en el cansancio en la rigidez que tengo a lo largo de mi cuerpo. Empiezo a ser consciente de la dificultad para moverme e intento dormir cinco minutos más ( siempre pongo el despertador un tiempo antes) pero nunca son suficientes, hasta que apuro al límite la hora de levantarme. Cuando empiezo a moverme me siento como un robot, las articulaciones que deben doblarse lo hacen con mucha dificultad y no sin dolor, como si unas grandes manos apretaran mi cuerpo amoratado. Me levanto de lado y pongo los pies en el suelo, me siento en la cama y hago movimientos para calentar y estirar el cuerpo. Cojo aire y empujandome hacia arriba con los brazos, que a veces ni siquiera tienen fuerza, me pongo en pie pero encorvada hacia delante. En último lugar enderezo la espalda hasta ponerme totalmente de pie. En este momento ya duelen el cuello, los brazos, las lumbares y las piernas.  En cuanto apoyo todo el peso en los pies, siento que se me clavan cristales en pies y piernas y luego ardor en la planta de los pies. Una vez dados unos cuantos pasos el dolor empieza a disimularse, sin desaparecer y la rigidez poco a poco se disipa, sin llegar a desaparecer. En estos días mi rutina con los estiramientos, hace que mi mañana sea un poco más complicada porque no parece que tenga ningún efecto positivo en mi. Aún asi, no desisto, sé que pronto lo agradeceré. La ducha además me deja cansada pero supongo que habrá que dar tiempo al tiempo. Sé que la mejoría llegará. La tarea de vestirme es toda una proeza pero esa, es otra historia...

                      


Mar, rosa azul.

Y tu fibroamig@ ¿Que sientes al levantarte?

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