28 de febrero de 2014

Soñando con un amanecer perfecto.

De mañana temprano, observando el amanecer, dulces colores anaranjados y un paseo hasta alcanzar el horizonte donde nace el sol. Sin miedos, sin dolores, con una bella sonrisa y un gran día por delante. 
Ese es el sueño que tiene todas las noches, que su amanecer sea prometedor, que su día sea un gran día y esperanzada vuelve a dormir una noche más ¡Que no sea por no intentarlo!
De mañana temprano intenta levantarse, ya lleva despierta un tiempo. Sus dolores la despertaron pronto, otro día más. Se despereza e intenta poner su cuerpo en movimiento, cuesta mucho pero poco a poco consigue la mobilidad que necesita. Vestirse, desayunar, salir de casa... Todo cuesta arriba ¡Lo consigue! Ahora solo debe repartir bien sus fuerzas para hacer sus tareas diarias.
Al llegar la tarde, su esfuerzo ha llegado al límite y ya no queda nada que pueda hacer.
Por eso se aferra a sus momentos, sus aficiones, esas que le sacan una gran sonrisa y le hacen ver que la vida está llena de pequeñas cosas que merecen la pena. Aún postrada en su sofá o en cama los peores días, le saca una sonrisa a la vida y disfruta de las pequeñas cosas que hacen un gran día.
Y así llega la noche y vuelve a dormir con la sensación de haber aprovechado un gran día y la esperanza de poder soñar con un nuevo despertar, más liviano, menos doloroso e igualmente aprovechado.

                        

Atardece con la esperanza de un amanecer más liviano. La sonrisa es el mejor camino para alcanzar un buen sueño.
              

Para ti, fibroamig@ 
¡Buscaremos juntos ese amanecer!

Mar.

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